divulgación »La ortopédica ortopedia

Es de todos conocido que cuando decimos que algo es ortopédico, es para plasmar un elemento basto, marrullero, hecho con hierros, cueros y tornillos, antiestético y desagradable a la vista.

Algo ortopédico es algo chapuza, como si no fuese la solución adecuada y se pusiese un mal apaño a un mal daño.

Se tiene una tendencia innata a huir de lo ortópédico y, quien a tenido que usar algún “aparato ortopédico” no lo olvida fácilmente. Si está en una edad tan sensibilizada con el aspecto exterior como la preadolescencia, o la propia adolescencia, llevar un “trasto constriñente” se convierte en un suplicio peor que rallar en lo ridículo (lo peor que le puede pasar a un adolescente), y quedará impregnado en la memoria de “fenómenos horribles que le pasan a uno” para el resto de sus vidas.

Botas atadas a hierros para dormir, para corregir las piernas torcidas en criaturas de 3 o 4 años, son recordadas en la edad adulta. Tal es la impresión que causa en los niños.

A lo largo de la historia se han inventado infinidad de “aparatos” para infinidad de “correcciones” de los huesos del niño. Se han cambiado las correas de cuero y los hierros por el plástico y el velcro, pero el concepto se ha mantenido igual: enderezar al niño que crece torcido.

Si el niño tiene las extremidades inferiores en “X”, hay un aparato para juntar los tobillos y pillar las 2 piernas.Se llama metafóricamente “sirenas” como si se quisiese convertir al niño en el grácil personaje de ficción.

Si tiene las piernas en “0” también hay un aparato para enderezarlas Si las gira hacia adentro o hacia fuera para caminar también. Es decir, cualquier cambio en el camino hacia el adulto hay algo para poner al niño. Casi todos se benefician de él. El médico cura, la ortopedia vende, la madre se tranquiliza y hace callar a la abuela. Solo hay una persona que no opina y es precisamente el que lo usa, es decir, el niño.

Ortopedia, etimológicamente es “ortho” enderezar, y “pedia” niño, es decir, ortopedia significa enderezar-niños.

Y los niños se enderezan solos.


Hace muchos años que se sabe que los niños se enderezan solos pues es la consecuencia natural del crecimiento. Las fuerzas biomecánicas son las responsables del enderezamiento natural de las diferentes variaciones de la normalidad en el crecimiento de los huesos del niño.

Ya en el útero se modelan para adaptarse a la forma redonda de la matriz. Las piernas nacen arqueadas y mirando hacia adentro.

Si adoptan una forma determinada de dormir, también las piernas se modelan dependiendo de la forma de descansar.

Si de pequeños se sientan de “extrañas maneras”, también sus huesos de conforman al uso y cuanto más se sientan, más cómodos están y más se modelan y más rato se pasan sentados pues están más cómodos. Entran en un típico círculo patológico.

En el atroz crecimiento de la adolescencia, también se van adaptando como pueden, a los vertiginosos cambios que padecen, y van agachados como si les faltase tiempo para la nueva forma.

Si todos esos cambios fuesen permanentes y se fijasen en el esqueleto, no habría nadie que caminase bien o que tuviese la espalda recta o las piernas rectas.

Afortunadamente, la naturaleza es sabia, como siempre, y sabe muy bien lo que hace y el tiempo que tiene para corregir y estabilizar todo el esqueleto.

Es totalmente absurdo creer que unos bastos aparatos ortopédicos puedan corregir lo que la naturaleza no puede. El intervencionismo e intereses dispares hacen que persista el uso de los “aparatos ortopédicos”. Realmente existen algunos útiles, pero únicamente cuando detrás hay una enfermedad, y en la mayoría de los casos, solo son, variantes normales de la normalidad.

Generaciones enteras han sufrido el uso y abuso de botas ortopédicas y plantillas que han finalizado el “tratamiento” cuando el adolescente las ha tirado por la ventana. Los que tenían el pie con más puente de “lo normal”, o los que tenían menos puente, se han quedado con sus formas genuinas que les llevarán a la vejez sin causarles más molestias ni limitaciones, pues pies con diferentes arcos son igualmente sanos. Como si todos necesitáramos una misma estatura para no padecer dolores ni limitaciones funcionales. Solo los casos extremos pueden precisar alguna ayuda.

El niño nace con el pie plano y querer darle puente, es como querer estirarlo para que crezca antes. Se ha llegado hasta el extremo de intervenciones quirúrgicas para darle puente. Pero dejaremos la cirugía obsoleta para otros momentos.

En definitiva, lo ortopédico es difícil de digerir, y la tendencia es a prescindir de él aunque la resistencia al cambio siempre es algo más difícil de digerir que la propia ortopédica ortopedia.

 

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